Cd. Juárez Chih., México - hoy es: 2 de Agosto del 2004
Arriesgan salud con agua contaminada
2 de Agosto del 2004
Actualizado: 1:37:05 AM hora de Cd. Juárez
  • RAlmacenan líquido en tambos; lo utilizan sin clorar o hervir

    Al año se presentan más de 50 mil casos de enfermedades gastrointestinales

  • Lorena Figueroa
    El Diario
    A pesar de las campañas y los esfuerzos que las autoridades de Salud realizan para educar a los colonos que carecen de agua entubada a que desinfecten el líquido antes de tomarlo, ellos siguen sin hacerlo con el consiguiente riesgo para sus vidas.

    Al menos la mitad de los residentes de colonias de escasos recursos no cloran ni tampoco hierven el líquido aun cuando lo almacenan en tambos de metal o plástico, según estudios recientes de organizaciones civiles de ambos lados de la frontera.

    Esto ha provocado que la incidencia de enfermedades gastrointestinales y sus complicaciones siga manteniéndose por arriba de los 50 mil casos en promedio cada año, sobre todo, en las áreas de la ciudad que carecen de agua entubada y drenaje público, de acuerdo con informes de los Servicios de Salud del Estado de Chihuahua.

    Expertos coinciden en que el problema no reside en la calidad del agua, ya que los colonos la obtienen potable de la llave, pipas o garrafones.

    Dicen, en cambio, que ellos mismos la “contaminan” en el transporte, almacenamiento y manejo e incluso, con la falta de higiene.

    “El manejo del agua es lo que hace que el líquido esté en más riesgo de contaminarse”, advierte Verónica Corella, subdirectora del Centro para la Administración de los Recursos Ambientales de la Universidad de Texas en El Paso (CERM, por sus siglas en inglés).

    El centro, apoyado con recursos económicos de la Fundación de Salud Paso del Norte, ha trabajado desde la década pasada con organizaciones civiles en Ciudad Juárez para ofrecer soluciones a los problemas de salud y del medio ambiente fronterizos.

    Hace apenas unos días se puso en marcha aquí el programa Casas Ambientalmente Saludables para la Región Paso Del Norte, que incluye implementar un proyecto para el mejoramiento de la calidad del agua y promoción de prácticas seguras de higiene.

    El proyecto Agua para Beber, que lidera desde hace cinco años la asociación sin fin de lucro juarense Aqua 21, fomenta la higiene y la purificación del líquido, ya sea hirviéndolo o clorándolo, a través de voluntarios.



    “Impuestos” al agua de tinaco– Blanca Martínez se “impuso” a tomar agua de un tinaco y, en ocasiones, de uno de tres tambos de metal —uno de ellos servía como recipiente de chapopote— que se encuentran a las afueras de su vivienda en la colonia Pánfilo Natera, al surponiente de la ciudad.

    “Desde que vivo aquí, llevo seis años tomando (agua) así”, asegura la mujer, mientras se refrescaba con el agua que acababa de recibir de una pipa de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento. “Si le pongo cloro no me gusta y si la hiervo, como que me enfermo”.

    Al menos la mitad de los habitantes como Martínez, que viven en colonias sin agua potable ni drenaje público en la ciudad, almacena el líquido en tambos o botes, a la vez que la gran mayoría de ellos no la desinfecta ni siquiera para tomarla, arrojan los resultados de varias encuestas realizadas por CERM en los úl- timos años.

    Las encuestas se hicieron a través de los miembros de Aqua 21, la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), Ciudadanos Comprometidos con la Paz (CCOMPAZ) y de Desarrollo Juvenil del Norte, A.C. (DJN).

    El año pasado, por ejemplo, se llevó a cabo el proyecto Juntos por la Salud y el Medio Ambiente ––que también incluía la implementación del programa Agua para Beber––, en el que se encuestaron a 221 familias de las colonias Ricardo Flores Magón, Bella Provincia, Galeana, Nueva Galeana y Burócrata.

    De acuerdo con el reporte del proyecto, que duró unos cinco meses en su elaboración, más del 90 por ciento de esos colonos obtenían el agua de una llave, ya sea particular o comunitaria, mientras que el resto, de pipas o mangueras. El líquido en estos casos venía clorado y apto para consumo humano.

    De una u otra forma, poco más de la mitad de ellos la conservaba para uso doméstico en tambos o botes, mientras que el resto lo hacía en galones o garrafones para beberla.

    “Curiosamente vimos que, el agua era guardada en un recipiente que muchas de las veces no estaba suficientemente limpio ni que se tomaran las medidas de higiene necesarias para tomarla”, comenta Claudia Laffont, directora administrativa de Aqua 21.

    De hecho, dice el reporte, en todos los casos cerca de un 15 por ciento de los colonos apenas si desinfectaba el agua con cloro o con hervirla antes de beberla.

    La Agencia Protectora del Medio Ambiente de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) y el sector salud de ambos lados de la frontera recomiendan la desinfección del líquido antes de tomarlo.

    Los Servicios de Salud del Estado de Chihuahua, incluso, lo hacen hasta para lavar platos o comida. Si es con cloro, se deben de agregar dos gotas por cada litro de agua u ocho por cada galón.

    Juana Rodríguez dice que no desinfecta el agua porque “no creo que se necesite”. La mujer, quien es vecina de Martínez, comenta que la obtiene gratis de alguna de las casas que cuentan con agua entubada, a varias cuadras de donde vive.

    “Traemos de tres a cuatro galones y mientras la guardemos ahí (en los galones) no le pasa nada”, asegura.



    Males gastrointestinales

    Expertos indican que la falta de higiene en el manejo del agua genera problemas gastrointestinales, que pueden llegar a ser fatales.

    Hasta el momento no existen estadísticas que relacionen directamente el agua sin desinfectar con estos males, sin embargo, están incluidas como una de las causas principales.

    Las otras fuentes que originan tales enfermedades son los alimentos o alergia a ellos, excluyendo intoxicaciones y salmonelosis.

    La incidencia por estas causas es de poco más de 50 mil casos al año en promedio desde la década pasada hasta el 2003, de acuerdo con datos de la Jurisdicción Sanitaria II de los Servicios de Salud del Estado de Chihuahua.

    En el 2001, por ejemplo, se reportaron 55 mil 683 casos; en el 2002 otros 53 mil 729. En el 2003 se registraron 49 mil 145, según estadísticas.

    Las mismas indican que, la mayoría de los enfermos, casi todos menores de edad, viven en zonas sin servicios básicos, en particular, los que viven en el poniente de la ciudad.

    A pesar de que este índice constituye el 4 por ciento con respecto a la población de Juárez, el subdirector de la dependencia, Álvaro Valenzuela, dice que los casos han ido disminuyendo y prevé que al final de este año sea menor que el anterior.

    No fueron disponibles datos de los casos de enfermedades gastrointestinales en lo que va del 2004 en todos los hospitales y clínicas de la ciudad.

    Pero, hasta la semana pasada se habían atendido a mil 348 personas, en su gran mayoría niños menores de cinco años, en las 30 unidades de los Servicios de Salud, dice Valenzuela.

    En tanto, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha registrado un incremento de hasta el 150 por ciento en la atención de pacientes con enfermedades gastrointestinales en este mes. Reporta que de los 400 casos a la semana que en promedio se reportan, desde el inicio de julio se han disparado a los mil.

    Los reportes de las organizaciones civiles que trabajan con el programa Agua para Beber también ven una relación entre el agua sin desinfectar y los males gastrointestinales.

    De hecho, el que hicieron en el 2003 indica que entre el 15 y 31 por ciento de los colonos bajo el programa reportaron haberse enfermado de diarrea.

    Estos porcentajes, sin embargo, pudieran ser mayores ya que ellos no relacionan el agua contaminada con alguna enfermedad en particular, manifiesta Laffont, de Aqua 21.

    “Además, muchos ven que enfermarse del estómago es común y no por alguna infección, mucho menos que venga del agua que toman”, comenta.

    Martínez desconoce si el líquido que toma causa enfermedades. Sin embargo, dice estar casi segura que el agua del tinaco donde la almacena pudo haber enfermado a su padre de 76 años, quien llevaba un par de días con vómitos y dolor de estómago.

    “No sé si sea ‘el calor, a lo mejor es el agua”, sospecha. “Pero no creo, hasta ahorita nomás él (su padre) se ha enfermado”.



    Cultura y migración

    Aunque los Servicios de Salud han realizado campañas de concientización, éstas parecen ser insuficientes para incrementar la desinfección del agua para beber.

    Entre las que realiza, incluye la prevención de enfermedades diarreicas y la promoción del Vida Suero Oral durante las Semanas Nacionales de Salud implementadas tres veces al año así como dentro del Programa de Salud del Niño, que se aplica de manera constante en las unidades de la dependencia.

    “La gente no desinfecta por desconocimiento”, dice Laffont. “Todavía falta mucho y, aunque se les lleven goteros con cloro, se les entreguen folletos o sobrecitos (de Vida Suero Oral), la educación debe ser persistente y continua”.

    Valenzuela, de los Servicios de Salud, coincide en lo mismo. Sin embargo, justifica que la migración tan elevada que tiene la ciudad es un factor que impide que las campañas funcionen en su totalidad.

    “Si se les enseña a un grupo de personas, éste se va y viene otro con el que hay que volver a hacer lo mismo”, comenta.

    “Además, las que vienen de otras partes traen otras costumbres con respecto al agua. Mientras a unos no les gusta el sabor del cloro, a otros la falta de éste porque la hirvieron. Se batalla”, continúa.

    Es por eso que el programa Agua para Beber vuelve a implementarse, para reiterar las prácticas de higiene con el agua, indica Corella, de CERM.

    En esta ocasión, voluntarios de Aqua 21 comenzaron a trabajar hace un par de semana en la colonia Pánfilo Natera, donde prevén que, como en otros casos, la higiene con que sus residentes manejan el agua que beben sea también pobre y los índices de males gastrointestinales altos.

    En otras ocasiones, el programa ha trabajado en las colonias Anapra, López Mateos, Kilómetro 20 y Palo Chino, además de las ya mencionadas durante el proyecto Juntos por la Salud y el Medio Ambiente el año pasado.

    También se ofrecerá a los colonos una nueva técnica de purificación, la solar. Esta consta de llenar con agua un bote de plástico de dos litros y exponerla al sol durante ocho horas.

    Por lo pronto, Sandra Urrieta, vecina de la colonia Pánfilo Natera, invertirá entre 10 y 18 pesos en cada garrafón con agua purificada que compre para que de ahí tomen sus dos hijas pequeñas y su marido.

    “El agua de la llave no me gusta mucho y la de la pileta no le tengo tanta confianza”, manifiesta, quien recibe agua de una de las pipas de la JMAS. “A ver si con lo que nos enseñan (a purificar) ahorro (dinero) y, de paso, no me enfermo”.
    lfigueroa@diario.com.mx
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