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Historia y Ambiente

Nota Preliminar

En 1997 se cumplieron 25 años de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, la primera reunión cumbre sobre el medio ambiente, que se realizó en 1972 Estocolmo, Suecia. En 1983, 11 años más tarde, la Asamblea General de las Naciones Unidas convocó urgentemente a la elaboración de "un programa global para el cambio". Para tal propósito se creó ex profeso la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo presidida por la Sra. Gro Harlem Brundtland. El informe que se generó, denominado Nuestro futuro común, fue presentado a la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1987. Esto dio lugar a la organización de la Cumbre de la Tierra, que se realizó en Río de Janeiro en 1992, de la cual posteriormente se desprendió Río+5, llevada a cabo también en Río de Janeiro en 1997.

En conmemoración a los 25 años de la Cumbre de Estocolmo y a los 10 años de Nuestro futuro común, presentamos el mensaje que la Sra. Brunstland publicó en la revista Salud Mundial de enero-febrero de 1990. ASF.

EN ARMONIA CON LA NATURALEZA
Gro Harlem Brundtland

 

A lo largo de este siglo, los progresos de la civilización han entrado cada vez más en conflicto con el mundo natural. El aire y el agua están siendo contaminados por las lluvias ácidas. El clima mundial se ve amenazado por la posibilidad de un calentamiento de nuestro planeta. Prosiguen sin tregua los procesos destructivos de la desertificación, la deforestación y la erosión del suelo. 

Al mismo tiempo, la población del mundo crece más deprisa que nunca y sigue aumentando el foso que separa a los países industrializados de los que están en desarrollo.

En su informe Nuestro futuro común, la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo (denominada a veces Comisión Brundtland) señaló ya que la situación es cada vez más crítica. Al ritmo actual de desarrollo, estamos agotando rapidamente la base de recursos naturales de que depende la existencia humana. Cada vez hay más pruebas de la estrecha relación existente entre la salud y el medio. Estamos sobrecargando nuestro entorno y nuestros alimentos de productos químicos. Ciertas enfermedades infecciosas muestran signos de reactivación de resultas de la creciente pobreza y de la incapacidad de satisfacer las necesidades fundamentales de la población. La malnutrición sigue oponiendo un grave obstáculo a la salud y al desarrollo de los recursos humanos.

Si las actuales tendencias persisten, será imposible que la Organización Mundial dela Salud alcance su meta de "salud para todos".

Hemos de tomar medidas para que todos los países contribuyan a resolver los problemas de medio ambiente en el mundo:

- En primer lugar, tendremos que difundir más información sobre el medio ambiente y el desarrollo en todo el mundo. Es necesario que la humanidad, más consciente de los problemas ambientales, reoriente la civilización moderna para ponerla de nuevo en armonía con la naturaleza y no en conflicto con ella, como actualmente parece ocurrir con tanta frecuencia.

- En segundo lugar, ese tipo de adaptación deberá basarse en el crecimiento económico, y el progreso social. Es indispensable que ese crecimiento tenga lugar sobre todo en los países en desarrollo y que no se limite, como en la actualidad, a los países ya prosperos. Debe servir para aliviar la pobreza y el hambre. Sólo así podremos liberar los recursos que necesitamos para resolver los problemas de salud y medio ambiente.

- En tercer lugar, tendremos que reforzar la cooperación internacional, renovando nuestro compromiso respecto al multilateralismo. Y, como los problemas se plantean cada vez más a escala mundial, es específicamente importante que reforcemos las Naciones Unidas y los organismos de su sistema. El logro de un desarrollo sostenible requiere esfuerzos sitemáticos e integrados de todos los sectores de la cooperación internacional. La labor de promoción del medio ambiente y el desarrollo puede ser un poderoso estímulo para una mejor coordinación y una acción más eficaz dentro del sistema de las Naciones Unidas. La OMS fue el primer organismo especializado que adoptó medidas concretas en respuesta a la petición de la Asamblea General de que se tomaran disposiciones a tenor del informe Nuestro futuro común, asumiendo así la dirección de las actividades que tan necesarias son ahora, tanto en el plano internacional como en los Estados Miembros.

Para todo ello, la OMS merece todo nuestro apoyo en la formidable empresa que le espera. La actual iniciativa de centrar la atención en los efectos nocivos del deterioro de medio ambiente en la salud mundial será uno de los pilares de las actividades que hemos de iniciar.

Entre los principales objetivos de la OMS figura también el de sensibilizar a las autoridades nacionales e internacionales, así como al público en general, acerca de la estrecha correlación existente entre la salud y el medio ambiente.

¿Es imposible nuestra tarea? Responderé tajantemente: No, no lo es.

En Nuestro futuro común hemos dicho que hay razones para esperar y para sentirnos optimistas. Porque los recursos humanos de nuestro planeta nunca han sido mayores que ahora. Nunca hemos tenido una conciencia más clara de estos problemas. Si actuamos de acuerdo con el lema del Día Mundial de la Salud de 1990: «Nuestro planeta, nuestra salud: Pensad globalmente, actuad localmente», estoy convencida de que podremos invertir las actuales tendencias negativas y obtener los recursos nacesarios para legar un entorno sano a las generaciones actuales y venideras.

Salud Mundial permite la reproducción del artículo citando la fuente.

Artículo originalmente publicado en

Salud Mundial. Revista Ilustrada de la Organización Mundial de la Salud

Enero-Febrero de 1990, pp 4